En la dirección correcta
 12/03/2012 Alfonso Reece D.
No hablaré de la República de Cuba, puesto que desgraciadamente Cuba no es una república. La exclusión del gobierno cubano de la próxima cumbre de las Américas ha sido un paso en la dirección correcta dado por el sistema interamericano. A los tiempos una medida acertada. Los países latinoamericanos ya deben dejarse de veleidades sesentistas y han de comenzar a mirar a la dinastía Castro como lo que es: una tiranía más de las que han asolado los distintos países del subcontinente. Fidel Castro es un Porfirio Díaz tropical, un Duvalier vestido de verde olivo, un Trujillo con nociones de marxismo. No hay diferencias sustanciales que ameriten ponerlo en otra canasta que no sea la de la basura. Sus realizaciones han sido pobrísimas, magnificadas por la propaganda y resonadas por la ignorancia y la novelería.
El 3 de junio de 2009 la Asamblea General de la OEA, reunida en San Pedro Sula, levantó las sanciones que excluían al régimen cubano de esa organización. Fue producto de las veleidades soberanistas y otras sandeces en las que son pródigos los políticos latinoamericanos. Estados Unidos tuvo en esa reunión una desatinada posición, no oponiéndose activamente a un despropósito que se tomó invocando ¡los derechos humanos, la democracia y los principios del derecho internacional! El régimen castrista no se había movido un centímetro de sus posiciones totalitarias como para ser premiado de esa manera, y luego se rio de la resolución tomada por los atolondrados cancilleres, afirmando que, a pesar del perdón y olvido que le otorgaban, no iba a entrar en un ente tan tenebroso como la OEA. Toma… pero no importa, ya no nos duele, al patético secretario general, el señor Insulza, el teniente coronel Chávez lo insultó como a perro y luego corrió a Caracas a lustrarle los zapatos. La cara de vaqueta es condición esencial para hacer carrera política en esta región.
Hungría pasa por la desagradable experiencia de tener a Viktor Orban como primer ministro. Apodado el “Viktator” ha metido mano a la justicia, ha quitado autonomía al Banco Central, ha puesto una mordaza a la prensa… además es altivo y soberano, el país está al borde de la quiebra, pero insiste en que no se arrodillará ante Alemania. Parecería que es un albino socialista del siglo XXI, de no ser porque es rabiosamente mercantilista. Pero en Europa las cosas no son tan fáciles. La Unión Europea ya ha advertido a este exjugador de fútbol que debe reformar esas leyes o Hungría será sancionada y hasta expulsada de la organización. Así deben ser las cosas, cerco sanitario para los gobiernos que no respetan el estado de derecho. Esperemos que, a raíz de la reunión de Cartagena, el sistema interamericano se consolide como una autoridad defensora de los derechos humanos y de los sistemas republicanos, que mantenga una posición dura frente a los Castro y ponga ojo a los “viktatores” que pululan por el hemisferio.
Publicado en Diario El Univeros. Colcoado con autorización del autor.
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