Error histórico
 27/12/2010 Luis Villacrés Smith
No participar en el Contencioso de La Haya que el Perú ha entablado contra Chile es un error histórico de posibles graves consecuencias para los intereses de nuestro país. La Cancillería ecuatoriana se equivoca al seguir el juego a los deseos y planteamientos de la del Rímac.
El presidente peruano Bustamante y Rivero, mediante Decreto Supremo 781 del 1.° agosto de 1947, estableció que la soberanía marítima se fijaba "siguiendo la línea de los paralelos geográficos". La Resolución Suprema 23 del Gobierno de Manuel Odría, en 1955, reiteró lo anterior, que la soberanía marítima peruana estaba limitada "por una línea paralela a la costa peruana y a una distancia constante de esta, de 200 millas náuticas. De conformidad, con el inciso IV de la Declaración de Santiago, dicha línea no podrá sobrepasar a la del paralelo correspondiente al punto en que llega al mar la frontera del Perú". En Nota Diplomática del 5 de Agosto de 1968, el Perú reconoce a Chile "las marcas de enfilación que materialicen el paralelo de la frontera marítima".
El Ecuador no debe tener temor de defender sus intereses y su posición, de que los límites marítimos con el Perú y Chile fueron determinados por las declaraciones y tratados que establecieron los paralelos respectivos como delimitación marítima. Simples declaraciones de que "no existe problema pendiente con el Ecuador", mientras que, en la ONU, el Perú presenta notas diplomáticas estableciendo reservas y declarando oficialmente que no reconoce ni tiene delimitadas sus fronteras marítimas con ninguno de sus Estados vecinos, es una posición adversa e inadmisible para el Ecuador.
Nosotros debemos proclamar a los cuatro vientos, y con mucha mayor razón ante la Corte Internacional de La Haya, la OEA y la ONU, nuestra posición única e invariable de que sí existe frontera marítima con el Perú, y que esta es el paralelo 3° 23" 31.65"", según lo establece la carta náutica de la Armada del Ecuador, publicada en el Registro Oficial de agosto del presente año, y según lo que se estableció de común acuerdo, entre los tres países signatarios en la Declaración de Santiago, el 18 de agosto de 1952.
El Ecuador debe exigir al Perú que reconozca oficialmente la existencia de nuestra frontera marítima en el paralelo referido. Si el Perú se niega a hacerlo en forma oficial o continúa pretendiendo que nos contentemos con declaraciones de prensa, cartas o documentos privados del presidente García, será pecar de ingenuos una vez más, con una contraparte que durante dos siglos ha menoscabado nuestros intereses territoriales hasta reducirnos a lo que hoy queda del Ecuador.
Sufrir una nueva mutilación territorial o menoscabo de nuestra soberanía marítima en el golfo de Guayaquil, no defender con entereza nuestros derechos territoriales, quedar otra vez sujetos a interpretaciones o pretensiones del vecino del sur, constituyen un nuevo error imperdonable de la diplomacia ecuatoriana que todavía estamos a tiempo de enmendar.
Publicado enDiario Hoy de Ecuador. Colocado con permiso del Autor.
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