| | Los cuenteros de la revolución
 Por: Ing. Félix Pilco
Cuentero es aquella persona que maneja el arte oral de contar y expresar géneros imaginarios, donde se inventa y reinventa en el aquí y ahora historias irreales o en muchos casos ficciones. Las mismas pueden ser utilizadas para entretener, educar sobre la cultura y costumbres de un país, como también el mantener viva la tradición oral de cada pueblo.
Sin embargo, podemos dar un concepto más local sobre lo que para nosotros significa dicho personaje. Cuentero vendría a ser para los ecuatorianos aquella persona que inventa o distorsiona historias con el único objetivo de engañar y estafar a los pobres incautos que llegan a creen en él. Generalmente visten bien, son carismáticos, se jactan de honrados y exitosos, pero en el fondo sólo buscan demostrar que son capaces de crear su propio mundo, carecen de humildad, son descarados y se sienten más inteligentes que el resto.
El cuentero de Muisne fue el más famoso (a lo menos hasta ahora) de los cuenteros que han hecho de la suyas en nuestro país. Sin embargo, hoy en día por estas cosas de la “revolución” una nueva raza de cuenteros ha emergido de entre los intelectuales socialistas y camiseteros políticos, para gobernar a base de cuentos a nuestra nación.
Pues sí compatriotas, hoy en día tenemos en nuestro gobierno a los Cuenteros de la Revolución. Fieles a su manera de ser nos cuentan cuentos donde dicen ser los “únicos” capaces de sacar al Ecuador del subdesarrollo, de la pobreza, de la inequidad en que vivimos en el Ecuador. Han asumido con tanta pasión este arte de ser cuenteros que yo pienso que hasta ellos mismos se creen su ficción.
Y no es que pretenda ser injusto o parcializado en mi reflexión, pero quiero demostrarles con hechos y no con cuentos como engañan a nuestro Ecuador. Lo primero que se me viene a la mente es como el cuentero mayor nos afirma que el desempleo en nuestro país es bajo con relación al resto de naciones. Nos muestran cifras que indican que dicho índice es “solamente” del 7.7% y que deberíamos estar orgullosos de ese valor. Lo que no mencionan es la tasa de subempleo que es del 50.4%, que resulta ser gente que no tiene empleo fijo y que tienen que sobrevivir trabajando en el comercio informal para soportar la profunda crisis de confianza en nuestro país. Pues sí mi estimado compañerito, la tasa total de desempleo fijo si usted fuera honesto sería del 58.1% en los indicadores reales de nuestra nación.
Así mismo, nos prometieron un país seguro, sin violencia; nos afirmaban ustedes que el tema de inseguridad era solo pura percepción. La realidad hoy en día es que la tasa de criminalidad es la más elevada de la historia, que ya no somos más la isla de paz que éramos hasta hace pocos años. Que Guayaquil es la 14ava y Quito la 18ava ciudades más peligrosas del mundo, que ustedes mis estimados revolucionarios a punta de cuentos legislaron equivocadamente en el tema penal; así mismo permitieron y permiten el ingreso indiscriminado y sin control de extranjeros, algunos de ellos ya han causado dolor y muerte a nuestra sociedad. Sí, ustedes acólitos de la revolución son los culpables del sufrimiento de tanta gente inocente, y no el alcohol que es otro cuento de la revolución.
Pero déjenme decirles que los cuenteros que nos gobiernan jamás reconocen una mentira o una equivocación. Es más, detestan que los pongan en ridículo o que se descubra la verdad ya que se entorpecería su proyecto de revolución. Por tal razón, no han encontrado mejor manera de protegerse que amordazando y chantajeando a la prensa libre con leyes que coartan la libertad de expresión.
Cuentos van, cuentos vienen, existen un sinnúmero de casos que demoraría varias horas en recodarles toda la corrupción y falsedad que se viene dando por parte de los Cuenteros de la Revolución. Pero la verdad es que el país se está acostumbrando a este tipo de historietas que tapan la realidad triste de nuestra nación. Lo peor que podemos hacer los ciudadanos, es estar apáticos sobre lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Cuidado y los cuenteros actuales no sólo venden el reloj del malecón sino que dejan embarcada a la nación en una crisis que disolvería al Ecuador. ¡Viva la Revolución!
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