Monopolio llamado Estado
09/04/2012 Mauricio Pozo Crespo Diario Hoy Ecuador
El discurso oficial de llamar gobiernos neoliberales a los previos al actual ha sido lo más alejado de la verdad, pues el dispendio fiscal que se produjo en el Ecuador en la década de los setenta a raíz del boom petrolero dejó secuelas hasta la presente fecha. La creación de empresas públicas a doquier, el aumento de la burocracia, el rol del Estado como constructor y promotor de grandes obras, ha hecho que el país viva en los últimos 40 años en esquemas muy alejados de lo que puede llamarse una real economía de mercado. Lo sostenido por este Gobierno en cuanto a lo neoliberal de los Gobiernos anteriores, al menos en el contexto latinoamericano, muestra que en nuestro país los Gobiernos anteriores hayan sido los menos neoliberales de la región.
Es histórica la presencia del Gobierno y del sector público casi en todas las actividades productivas. El Gobierno está presente en petróleo, en electricidad, en banca, en medios de comunicación, en aviación, en agroindustria, en turismo, en minería, en infraestructura vial, en transporte, en la seguridad social, etc., etc. Lo que sí ha sucedido es que esa realidad del país se ha acentuado de una forma severa en el actual gobierno. La presente administración vendió la imagen que iba a recuperar los activos derivados de la crisis bancaria de 1999 para devolver a depositantes y al propio Estado los dineros perdidos como consecuencia de dicha crisis, pero esto no ha sucedido. En el caso de los medios de comunicación, se apropió de los mismos y nunca los vendió. Es más, concentró más la información oficial al punto que en el problema del 30 de septiembre de 2010 aglutinó desvergonzadamente solo en la versión del Gobierno lo sucedido aquel día.
Otro claro ejemplo de la presencia estatal en la economía ecuatoriana es observando el tamaño al que ha llegado el presupuesto del sector público consolidado frente a la producción nacional o PIB. Esta relación fue entre el 23% y el 24% durante los años 2000 al 2006; sin embargo, 2007 ya subió al 27% para superar en 2008 el 40% del PIB hasta llegar en 2012 al 43% del PIB. Esto significa que de todo lo que el país produciría este año, deberá destinarse un 43% del total para cubrir el gasto público. Cuando este porcentaje superó el 20% ya revestía un tamaño de preocupación, no se diga los porcentajes actuales. Un gasto público tan desmedido, con déficit fiscal y dependiente mayoritariamente del precio del petróleo, ubica a las finanzas públicas como insostenibles a mediano y largo plazo. Estamos atados a un precio que no controlamos y el Gobierno no da luz alguna de disciplina fiscal.
Se aprobó la llamada Ley de Control de Poder de Mercado para supuestamente promover una economía sin monopolios, un mercado debidamente regulado y que garantice una sana competencia. Sin embargo, el peor portado ha sido el gobierno, pues ha concentrado poder, es un monopolio en muchas actividades y no da muestran tampoco de cambiar. ¿Cómo puede exigir el gobierno una sana competencia si él mismo es el que no da espacio para la competencia?
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