| | Dolar fuera de la constitucion
Por: Guarderas, Juan. El Comercio, 20 ago. 2010, p. 11
Se dice que en Ecuador lo único que gusta más que Correa es la dolarización. Pero este enorme aprecio no implica que haya que constitucionalizar al dólar" ni a Correa (¡Dios no quiera!). En los países de tradición constitucional europea-continental - como el nuestro - se suele caer en el error de querer elevar todo a norma constitucional. Siendo esto un error conceptual básico. Una Constitución es una delimitación fundamental de poderes, que se plasma en una doble vía: un decálogo de derechos y libertades de los ciudadanos, y una demarcación orgánica de competencias de carácter público.
Pero el proceso de dolarización no es un fin en sí mismo, es un mero mecanismo para alcanzar estabilidad en los precios. Cosa que puede ser alcanzada a través de otras vías. Por lo que es ilógico forzar a todo el colectivo a luchar por el mecanismo y no por el objetivo.
Ahora bien, la forma idónea de tener estabilidad se enuncia con facilidad, aunque en la realidad requiere un alto nivel de desarrollo: la gestión responsable de la política monetaria por parte de instituciones con un alto nivel de credibilidad. Aquí los defensores de la constitucionalización del dólar esgrimen un argumento del tipo: "pero en Ecuador no hay instituciones con alta credibilidad; y los de nuestros políticos no han sido jamás capaces de manejar una emisión monetaria responsable."
Pues bien, me niego a creer que algún día los ecuatorianos no nos desarrollemos al punto de volver a tener la capacidad institucional de manejar nuestra propia moneda. Peor aún, me niego a santificar una medida excepcional como un principio básico de nuestra sociedad. Inmortalizar esa parte trasciende de lo mediocre, a lo degradante.
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